miércoles, 29 de julio de 2026

 

El lugar inviolable

Hay un territorio al que nadie llega acompañado.

No tiene fronteras ni mapas.

Tampoco necesita puertas.

Allí los pensamientos aparecen como aves que desconocen la existencia de las jaulas.

A veces construyen un mundo.

A veces lo abandonan.

Y vuelven a empezar sin pedir permiso.

Ese lugar no conoce el ruido del poder ni el peso de las cadenas.

Solo reconoce las preguntas.

Las dudas.

La imaginación.

Todo lo demás permanece afuera.

Quizá la última libertad no consista en hacer lo que se desea.

Quizá consista en conservar intacto ese espacio donde el pensamiento sigue siendo dueño de sí mismo.

Hay llaves que abren casas.

Otras abren ciudades.

Pero existe una que no abre ninguna cerradura.

Abre la conciencia.

Y mientras permanezca en nuestras manos, siempre habrá un cielo que nadie podrá ocupar.

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