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martes, 30 de junio de 2026

Poema que no necesita recompensa porque es dedicado al aire que respiro

 Poema que no necesita recompensa, porque es dedicado al aire que respiro 


Se fue. 

No hizo ruido. 

Cerró la puerta desde afuera.


El centinela guarda el arma. 

No porque haya paz. 

Sino porque ya no hay nada que vigilar.


Me quedo despierto. 

Sin lodo en las manos. 

Sin asiento guardado. 

Sin nombre que me espere en otra mesa.


Afuera amanece Santa Ana. 

Adentro, nada. 

Y por primera vez, 

la nada no pesa. 

domingo, 14 de junio de 2026

Tarde de nuevo



Llegué tarde a mi nacimiento.
Cuando llegué,
el mundo ya estaba ocurriendo.
Las calles conocían sus nombres.
Los árboles habían aprendido a conversar con el viento.
Las piedras guardaban memoria de cosas que nunca sabré.
Desde entonces camino deprisa,
como quien intenta alcanzar
algo que sucedió
antes de llegar.

lunes, 4 de mayo de 2026





 

Publicaciones para Poémame

 

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Remiendos — Entre grietas y remiendos

Escribo desde lo mínimo.

No desde la historia,

sino desde el punto donde algo se rompe

o insiste.

Una grieta.

Un trapo.

Óxido.

Un hilo.

No explico.

Quito.

Quito hasta que la palabra

deja de decir

y empieza a sostener.

No busco cerrar la herida.

Ni nombrar su causa.

Me interesa lo que queda:

lo que sigue

aun cuando ya no es intacto.

Estos textos no resuelven.

No consuelan.

Se detienen.

En lo roto.

En lo que asoma.

En lo que insiste.

Porque a veces

lo único verdadero

es aquello que,

sin permiso,

permanece.

 

La herida

Mi herida: un pozo árido

donde el dolor se hunde, sin eco.

No brota sangre:

solo sombras que se alargan

y envuelven a quien se inclina.

Hoy acerqué el oído al fondo.

Y habló.

Una voz dijo mi nombre de niño.

Otra confesó lo que no he perdonado.

Y otra dijo: cuándo volverás.

Mi herida es un hueco que nadie llena.

Y, en su vacío,

también soy dios,

—también soy el que escucha.

 

De trapo

 

Me pone a elegir

entre la soga

y el precipicio.

La soga cede.

El abismo no tiene fondo.

Soy de trapo.

Me lanza contra la pared.

Caigo.

No me rompo.

Su madre lo llama.

El hilo de mi brazo

se queda en su mano.

Desde el suelo

miro la puerta

por donde se va

el niño

 

Simple

Hay sol.

Lo sientes.

Tienes hilo.

Duele hoy.

Mañana cose.

Sigues de trapo.

 


domingo, 19 de abril de 2026


 


La herida

Mi herida: un pozo árido
donde el dolor se hunde, sin eco.
No brota sangre:
solo sombras que se alargan
y envuelven a quien se inclina.
Hoy acerqué el oído al fondo.
Y habló.
Una voz dijo mi nombre de niño.
Otra confesó lo que no he perdonado.
Y otra dijo: cuándo volverás.
Mi herida es un hueco que nadie llena.
Y, en su vacío,
también soy dios,
—también soy el que escucha.


sábado, 11 de abril de 2026



                                             Pensé que había olvidado aquel día...

l


Pero el aroma a luz de luciérnaga

lo trajo de vuelta,

y en el silencio,

el recuerdo se apareció.

ll

Y en ese instante,

el tiempo se detuvo,

y solo quedó

la cicatriz del olvido.

lll

Como una hoja seca,

el recuerdo cayó,

y en el suelo del alma,

se quedó dormido.

lV

Pero el recuerdo llegó,

como una sombra en la noche,

y me hizo dudar

si alguna vez exististe.

V

 

Y en el espejo del alma,

se reflejó la nada,

y comprendiste

que nunca te fuiste.

Vl

El olvido es un río,

que fluye sin cesar,



pero el recuerdo es un lago,

                                                                 donde el tiempo juguetea.

Edgardo Benitez

jueves, 26 de febrero de 2026

 
De hierro y hueso 
La paz no es descanso: es forma interior.
 





La paz
no cayó del cielo.
Se encendió
dentro del hueso.
Durante años
habitó en nosotros
un animal oscuro.
Aprendimos su respiración.
Le dimos casa.
Cuando el ruido cesó,
no quedó vacío.
Quedó el pulso.
Un pulso desnudo
pidiendo forma.
Ser de hierro 
no es endurecerse.
Es no volver atrás
aunque la sombra conozca el camino.
Ser de hueso.
es recordar
que todo lo humano tiembla.
La paz no es silencio.
Es una llama quieta
que exige vigilancia.
Si la descuidamos,
regresa la noche.
Si la habitamos,
se vuelve sangre.
Y entonces
ya no es tregua.
Es estado del ser.

.
Edgardo Benitez 
Santa Ana, El Salvador 



.
.


miércoles, 25 de febrero de 2026

 


Después de un silencio (más de tres años), mi blog literario está de vuelta. Poemas, cuentos, reflexiones, historias para leer, sentir y compartir.


¡Te invito a leer y disfrutar! 


 El bálsamo que abraza 


En el laberinto de tu infancia rota,

donde las sombras bailaban y susurraban,

se reflejaba un miedo patológico,

una nimiedad era la semilla,

y el gigante del dolor despertaba con un rugido.


El calor de padres ausente era el viento

que sembraba la tormenta en tu alma;

ahora el miedo era un océano sin playas

que inundaba todo, ahogando la razón y la calma.


El alcohol era el barquito de papel,

que se hundía en el mar de la desesperanza,

un intento de escapar del naufragio

donde la psicosis era la única orilla,

y la libertad era solo un recuerdo.


En la angustiada noche desesperada,

se escuchaban voces que te gritaban:

"Amar al semejante y aceptarlo como es".

"Ese es el bálsamo, el bálsamo que abraza fuerte",

te gritaban también, con un tembloroso eco que encantaba hasta las sirenas.


Edgardo Benitez

El Salvador

 


  El lugar inviolable Hay un territorio al que nadie llega acompañado. No tiene fronteras ni mapas. Tampoco necesita puertas. Allí los p...