Edgardo Benítez
Hierro en la voluntad, hueso en la memoria: pensamiento, conciencia y evolución interior.
Mi lista de blogs
jueves, 26 de febrero de 2026
miércoles, 25 de febrero de 2026
Después de un silencio (más de tres años), mi blog literario está de vuelta. Poemas, cuentos, reflexiones, historias para leer, sentir y compartir.
¡Te invito a leer y disfrutar!
En el laberinto de tu infancia rota,
donde las sombras bailaban y susurraban,
se reflejaba un miedo patológico,
una nimiedad era la semilla,
y el gigante del dolor despertaba con un rugido.
El calor de padres ausente era el viento
que sembraba la tormenta en tu alma;
ahora el miedo era un océano sin playas
que inundaba todo, ahogando la razón y la calma.
El alcohol era el barquito de papel,
que se hundía en el mar de la desesperanza,
un intento de escapar del naufragio
donde la psicosis era la única orilla,
y la libertad era solo un recuerdo.
En la angustiada noche desesperada,
se escuchaban voces que te gritaban:
"Amar al semejante y aceptarlo como es".
"Ese es el bálsamo, el bálsamo que abraza fuerte",
te gritaban también, con un tembloroso eco que encantaba hasta las sirenas.
domingo, 22 de febrero de 2026
La muerte del escritor: Un ensayo sobre la creación literarioa
La Muerte del Escritor: Un Ensayo sobre la Creación Literaria
La palabra, ese instrumento de doble filo, capaz de crear y destruir con la misma facilidad. ¿Qué sucede, entonces, cuando la palabra se vacía de significado, cuando se convierte en un murmullo hueco, en un eco sin sentido que se pierde en el vacío?
Es entonces cuando nos damos cuenta de que la palabra no es más que un vehículo, un medio para transmitir algo que la trasciende. Y si ese algo no está allí, si no hay un mensaje, una emoción, una idea que comunicar, entonces la palabra es solo un cascarón vacío, un espectro de lo que una vez fue.
La literatura, ese arte de la palabra, no es ajeno a esta crisis. Cuántos textos, cuántos poemas, cuántas novelas se escriben sin que haya nada que decir, sin que haya un corazón que late detrás de las palabras, un alma que se desborda en la página como un río desbordado. El jugo de la literatura se derrama sobre su adorable encanto, pero ¿dónde está el néctar que nos hace vibrar?
Un escritor debe tener un mensaje para transmitir, algo que decir, algo que compartir. No puede ser solo un ejercicio de estilo, un juego de palabras vacías, un baile de sombras en la pared. Debe haber una intención, una pasión, una idea que impulse la escritura como un viento huracanado. Pero, ¿no es acaso el escritor el que asesina a la Literatura cuando se conforma con la mediocridad, cuando sacrifica la verdad por la fama o el reconocimiento?
Como dice Borges en "El espejo y la máscara", la perfección de un poema es un arma de doble filo: refleja la verdad, pero también oculta la humanidad del poeta. La búsqueda de la perfección puede ser un sacrificio, un trueque de la autenticidad por una belleza estéril, un espejismo que nos aleja de la verdad más profunda.
Pero, ¿qué es lo que hace que una palabra, un texto, un poema sea válido? ¿Es acaso la forma en que se estructura, el ritmo que lleva, la rima que canta? No, no es solo eso. Es algo más profundo, algo que viene de dentro, algo que late como un corazón en la oscuridad. Es la pasión, la emoción, la idea que se quiere transmitir.
La perfección, entonces, es la muerte del escritor. Porque cuando se alcanza, ya no hay nada que descubrir, nada que explorar, nada que crear. El escritor se ha convertido en un reflejo de sí mismo, en un espejo que solo refleja la perfección, pero no la vida.
Así que, como escritor, no me engañaré. No me quedaré en la superficie, no me conformaré con la palabra vacía. Buscaré la esencia, la verdad, y si no la encuentro, callaré. Porque, al final, la palabra solo vale si tiene algo que decir, si tiene un alma que late detrás de ella. Y si no, ¿no será que he asesinado a la Literatura?
martes, 19 de octubre de 2021
Brisas
☼
Del pecho le brotaron matas de maíz. Eran para
alimentar al gentío. Del mismo modo, le brotó la tierra para esparcir en el mar.
Pero los hombres alardearon de ser gigantes y las plantitas se devastaron, se pudrieron cuando apenas nacían. Los agricultores se sintieron traicionados por aquel pecho que ahora germinaba plantas marchitas. En seguida vinieron las lágrimas, las hambrunas y las tristezas. Y comenzó la revuelta...
Y los muertos fueron devueltos a la tierra y las esperanzas lanzadas al mar.
☼
La única enfermedad mortal que existe es la que te mata.
Ahora comienzo a notar dificultades para respirar. Otra pérdida evidente de mis valores. Más temprano en la madrugada me di cuenta que las manos y piernas no respondían. Quizás es solo un momento y ya pasará. Resuelto a esperar cualquier evento nuevo, decidí hacer tiempo. Aunque instantes después me asaltaría la pregunta cómo haría para alcanzar la puerta y abrir al momento que alguien tocara.
La infusión de cascaras de plátano que bebí anoche para tener a raya los virus o bacterias parece no haber hecho efecto.
Ahora merma mi respiración. Recuerdo los loritos salvajes y las tórtolas que llegaban a los árboles del jardín. La casa en la ribera del rio.
El traspatio grande desde muy temprano permite la estancia de los gorriones que juguetean entre los damascos, los nísperos y esconderse entre las rosas, las higueras. Aquel lugar olía a tierra mojada y nube de la cima.
El aire se acaba, la mirada se nubla. Los ojos cerrados ya. Quizás nombrar la muerte sea poca cosa recordar a mis padres, mis hermanas, todos riendo. La voz de padre que bastaba ver el semblante para saber su imaginaria, su inteligencia. Madre hermética en su silencio.
Siempre respetando la palabra de mi padre, hijo de la educación militar y que a golpe de fuerza haría callar a todos. ¿Dónde estarán? ¿Por qué razón no vienen a mi puerta? Prefiero dormir y guardar silencio, es mejor guardar silencio.
☼
Qué lindo es no sentirte
Sé que te has ido, que estas paredes ya no respiran más tus cóleras y fastidios producidas por el ludo manejo de las vivencias.
Sé que ya no moras en mí, modestas palabras que bien le vendrían a la innombrable Muerte, a la insoluta Deidad que me ha acompañado en tu presencia, y me quedo aquí, por el momento, «sin ánimo pendenciero», a reír, a gozar, a renacer en Gloria por el descomunal placer que me produce tu ausencia bruta.
☼
La luna estaba puesta para colaborar con ellos, de manera suave iluminaba sus cuerpos que tomados de la mano caminaban despacio por la vereda solitaria.
El olor de la floresta les rondaba el olfato, y aunque el bosque era siempre su terruño preferido para acampar, a ella le hubiese gustado mejor, bajar por la ladera de la montaña y terminar la noche tirados en la playa para recibir el sol de la madrugada junto a las tibias olas del mar. Pero ya era demasiado tarde para reniegos y lamentos, de todas formas, desde allí tenían la vista del océano y la constante caída de estrellas fugaces que parecían hacer pasos de equilibrista de circo al caminar sobre la línea delgada del litoral que se dibujaba al horizonte.
Cuando la fogata ardía frente a ellos, ya sus cuerpos se fundían en movimientos compulsivos con la respiración agitada y sonidos guturales quejumbrosos.
Las estrellas continuaban desprendiéndose del cielo.
Breves y fugaces
☼En poco o nada ayuda una Filosofía que busca tu verdad relativa si esta nunca armoniza con la verdad absoluta. Llámese secta religiosa, política (Ideologías) o nada.
☼Para descansar bajo el sol es preferible continuar la marcha.
☼Para que alcance tiene que sobrar.
.
☼
Edgardo Benítez
Santa Ana, El Salvador
domingo, 12 de septiembre de 2021
Un día después
miércoles, 8 de septiembre de 2021
Ideas
#narración
Dilema existencial (resuelto) frente, afuera y adentro del reflejo del libro Blanco:
☼
Por filosofía llego a tu centro. Por poesía, soy tu centro.
La poesía es la madre del poema.
Antes del ser humano, la poesía ya era.
Poesía es el conjunto de leyes que eran, son y serán antes del ser humano.
La poesía flota en el éter. Son Leyes creadoras de la existencia del todo.
Protesto por el nacimiento de un poema, del nacimiento de la poesía me enorgullezco.
Al poeta lo asesinaron por el poema, no por la poesía. Aunque no concluyo…
Amanezco con poesía en mi cabeza, muero con poesía en mi cabeza.
La hija y madre de todas las filosofías es la poesía.
El ser humano es poesía, los poetas son unos pocos.
El ser humano es poesía por ser, el poeta lo es por escribir.
El pensamiento poético mora en la médula del instante y se transpone como un carrusel en tarde infantil.
El poeta y su poema descansan en paz, la poesía y sus leyes universales, descansa en perfección.
La poesía se transforma en Literatura hasta que consigue plasmarse. Mientras tanto, la Poesía es ley absoluta, inequívoca, excelsa. Se transporta por el éter por medio de silencios, de sonidos, de murmullos, de gemidos, de chillidos, de quebrantos de la piel y de acordes de las cuerdas vocales. Señal recibida por el pensamiento innovador.
La poesía es la madre del silencio, del sonido, y de la amplia cadena de aminoácidos.
La poesía es el chispazo de lo que debería ser, no de lo que es. El poeta sabe eso.
El poeta piensa poesía y escribe poemas. El poeta sabe eso.
Nuestra madre no se llamaba así, se llamaba poesía.
La poesía es mensaje, ley absoluta y relativa, información, ondas, mimesis, genética. A veces plasmada en un poema. Ensayo y error; intento y descarte. El presuntuoso futuro de la humanidad. Pero no solo eso… también es lo restante.
Un eterno saludo a Sócrates, Jesús, Moisés, y muchos otros, que nunca escribieron, que nunca plasmaron letras, que siempre manifestaron ser Poesía del Libro blanco.
Edgardo Benitez
Santa Ana, El Salvador
viernes, 22 de noviembre de 2019
miércoles, 20 de noviembre de 2019
Edgardo Benitez
jueves, 14 de noviembre de 2019
domingo, 13 de octubre de 2019
viernes, 27 de septiembre de 2019
Genocidio
El viejo faro como testigo
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