sábado, 20 de junio de 2026

 


Luciérnagas en el día
Edgardo Benítez

No fuimos diseñados para vivir en el pasado. O acaso yo pudiese oír el sonido de ayer, o podrías tú escuchar el sonido de mañana, claro que no.

Tenemos la capacidad natural de vivir el presente, lo demás es la argucia de nuestra memoria que puede jugar a nuestro favor o en nuestra contra.

Hasta hoy hemos caminado esclavos de nosotros mismos por no comprender la interioridad del instante, de la interioridad de dios, de nosotros mismos, en consecuencia, en los 7000 millones de seres humanos que somos no hay uno que pueda gobernar su pensamiento, no hay uno solo que no pueda comprender que nos dejamos robar a dios, nos dejamos robar la interioridad de dios, ya sea por negocio, por deseo de poder o por lo que sea.

 

No es cierto que el ser humano envejezca, envejecemos por la manera equivocada de pensar, envejecemos porque tenemos miedo.

Tampoco es cierto que exista la muerte. Como final de un todo, no es verdad, lo que existe es el final de la vida.

 

 ¿Sufrimos entonces por qué? Es la pobreza de nuestro pensamiento, por la ausencia de pensar, por no pensar en ayudar al semejante.

 

No hay nada en la tormenta por fuerte que esta sea que pueda doblegarnos, dependerá de lo que pensamos y solo así podemos encontrar nuestra propia divinidad.

 

Solo nosotros vemos lo que nos castiga, en consecuencia, nos convertimos en nuestro propio juez, nuestro propio jurado, nuestro propio verdugo y al final terminamos convirtiéndonos en nuestra propia guillotina.

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

  Luciérnagas en el día Edgardo Benítez No fuimos diseñados para vivir en el pasado. O acaso yo pudiese oír el sonido de ayer, o podrías...